El acero inoxidable es un material con un gran número de usos, pues lo encontramos en cocinas, instrumental médico, automóviles y otros sectores.

En muchas ocasiones, lo que en realidad te están vendiendo es aluminio en lugar de acero inoxidable, esto por el gran parecido que existe entre ambos materiales.

Aquí te compartimos cuatro formas que te servirán a identificar si frente a ti tienes un objeto fabricado con acero inoxidable o, en realidad, otro material.

El acero inoxidable es brillante:

En comparación con el aluminio, el acero inoxidable es brillante y se ve plateado, y se mantiene así después de ser lavado. El aluminio, por su parte, el más opaco y de color gris.

La prueba magnética:

El acero inoxidable es una aleación y de hierro y otros metales (cromo, níquel y cobre). Entonces, aunque el hierro sí es magnético, los otros componentes no lo son. Si pegas un imán al objetivo “de acero inoxidable” y el imán se pega, entonces no es un objeto de acero inoxidable.

Probar la dureza con una llave:

Otra técnica sencilla es pasar una llave sobre la superficie u objetivo que dice ser de acero inoxidable. Si se raya, entonces muy probablemente es aluminio.

Prueba de resistencia:

Intenta doblar la estructura de acero inoxidable y si se dobla con facilidad, entonces tampoco es acero inoxidable sino otro material, pues el acero inoxidable es realmente resistente.


Fuente: ainoxsas.com